LA ANGUSTIA QUE LOS DEFINIRÁ

En México el promedio diario es de 63 homicidios, 20 desapariciones y 5 secuestros. Ciertas circunstancias en Trujillo parecen acercarnos a una realidad similar a la mexicana de mayor organización de delincuentes que de ciudadanos

Texto original publicado en
el diario La Industria
10.08.2015 

2. EMANUELE SIMONELI

Ilustración: Emanuele Simoneli

Ni usted ni yo importamos aquí. Hay algo característico entre el hijo de aquel magistrado con el hijo de este policía y el retoño del taxista con la bebé de este otro empresario de la ciudad. Hablemos de ellos. Hay algo característico en las generaciones liberteñas futuras y aún no hemos caído en la cuenta. Para cuando terminemos el boceto de este mundo imaginario, los marcos definitorios de la sociedad venidera se habrán terminado de ensamblar y ni el empresario, policía, taxista, regidor, juez, alcalde, fiscal o gobernador, habrán hecho mucho.

Años atrás algunas ciudades pequeñas de México tuvieron la fortuna de aparecer con mayor continuidad en los noticieros nacionales. Los temas eran variados e iban desde la muerte a quema ropa de un empresario que no quiso pagar el cupo, hasta la desaparición de un taxista o el secuestro a plena luz del día de alguna autoridad local que jamás volvió a casa.

Hoy, los días en México transcurren entre aniquilamiento a candidatos políticos, desapariciones de cuerpos con ácidos en los ríos, enfrentamientos entre fuerzas del orden e inmigrantes arrojados desde un tren en marcha llamado “La Bestia”. Los números ya no son alarmantes: el promedio diario es de 63 homicidios, 20 desapariciones y 5 secuestros: el estado de alerta y la capacidad de sorpresa se han perdido. Todo ha sido un cúmulo de atrocidades que han hecho resignarse a gran parte de la sociedad: el 90% de ciudadanos considera que la institución más corrupta es la policía.

Sin embargo y aunque cueste creerlo, ciertas circunstancias parecen definir cada vez con menor estrechez la línea que nos separa de una realidad similar a la mexicana en donde todo se inició como acá, gestándose mayor organización de delincuentes que de ciudadanos.

Cuando la capacidad de respuesta se ralentiza diariamente y las noticias de salvajadas toman protagonismo el conteo regresivo se ha iniciado. Las muertes y desapariciones no serán una o dos cada día, sino se consumirán escandalosamente y parecerá algo natural.

Cuando usted señor policía decida hacerse de la vista gorda y filtrar información para repartirse una buena tajada de dinero sucio con su coleguita magistrado póngase a pensar en cómo protegerá a sus hijos y nietos (cuando ya no pueda más) porque el hampa ya le ha hecho su examen de próstata y se ha generado ese vínculo nada romántico, pero eterno entre ustedes.

Querido taxista, de corazón, piénselo dos veces antes de pegar su calcomanía de Spider-Man. Recuerde que aunque compre su propio auto, podrá jamás dejar de pagar su cupo diario y por eso sus hijos y nietos verán que este ejercicio es natural y sin remedio: no es su carro, forma parte de la flota personal de algún próspero platanero.

Las bandas criminales en Trujillo ahora se camuflan tras sindicatos de construcción civil, ingresan supuestos obreros y cobran el cupo de manera "legal". Aparecen decenas de delincuentes a amenazar a los empresarios.

En Trujillo las bandas se camuflan tras sindicatos de construcción civil, ingresan supuestos obreros y cobran “cupo legal”. (Foto: Carlos Lora)

Amigo empresario, hoy puede preferir callar y no denunciar las amenazas chinamalaqueras, pero recuerde que no se hace un favor; sí, al igual que sus contemporáneos, sus hijos y nietos percibirán el ambiente pesado y ya no podrán caminar tranquilos rumbo al club porque su empresa y toda su familia está en la lista de invitados de los amigos de algún sindicato pantalla.

Para cuando las generaciones futuras deseen reaccionar será tarde porque hoy que se inicia el conteo regresivo fuimos pasivos. En sus días también se les cobrará el derecho de piso, el cupo por gerenciar un bar de amigos o la tajada por cerrar el trato de un negocio: hay algo característico entre los chicos de las generaciones venideras y es la angustia que los definirá porque hoy no hicimos mucho (o nada).

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