PRISIONERO DEL ESCENARIO

 Una plática con un joven actor veracruzano. 
La exigencia profesional, llevaría a los actores a encajonarse en un escenario, aislados de todo, con el fin de alcanzar el más alto nivel de concentración. 

 

Texto original elaborado para diario El Mundo.

Córdoba, Veracruz


Para empezar desde cero en la vida, la suerte no juega un papel tan fundamental como muchos creerían, comenta el actor Rodolfo Iglesias Morales. Cada una de nuestras acciones llevan consigo una razón inconsciente que permite se genere cierta confianza en cada paso, en el día a día. Por ello, dejar todo en su natal Veracruz, hace 4 años para venir a Córdoba, siguiendo el camino guiado por su propia intuición y amor por la actuación, podría haber sido una ruleta rusa que lo haya hecho despertar o, como hasta ahora, permitirle seguir viviendo el sueño.

“El teatro es desestimado, no está bien pagado. No existe la cultura de ir a apreciar obras teatrales. La gente no dice, ‘vamos al teatro’, sino siempre te dicen, ‘vamos al cine’ y terminan gastando 3 veces más de lo que cuesta una obra. En esta profesión debes ser realista”, reconoce Iglesias, a pocos meses de haber cumplido 10 años dedicado a este arte,  “vives del teatro, pero no necesariamente de la actuación; es decir, tienes que buscar la manera de sobrevivir, dictando clases, colaborando en una compañía o de otras maneras, pero no me duermo en mis laureles creyendo ser la “estrellita” que Córdoba esperaba”,  recapacita.

Rodolfo Aguilar encuentra en "El Sauce Llorón", el último personaje que interpretó en la obra 'Qué plantón', un vínculo con la propia sensibilidad que él mismo tiene.

Rodolfo Iglesias encuentra en “El Sauce Llorón”, el último personaje que interpretó en la obra ‘Qué plantón’, un vínculo con la propia sensibilidad que él mismo tiene.


Este no es un ejercicio de actuación, pero Rodolfo Iglesias luce tan nervioso y ansioso como si algún director se lo hubiese solicitado. Está narrando su primer contacto con la actuación a los 16 años.

“Siempre pensé que me gustaría ser artista, pero no exactamente actor. Ese día, las piernas me temblaban, pero ya estaba ahí. Me había comprometido a hacerlo, sin saber cómo. Tenía que salir como Adán en el escenario…cubierto solo por un taparrabos”, recuerda el actor moviendo desesperadamente las manos mientras mira a un lado, como si el carrete de su película estuviera en marcha frente a él, “no te marca lo que sucede en ese momento porque es muy rápido, sino lo que sientes al terminar; un vacío en el pecho y la respiración agitada…pensar: ‘lo hice, lo logré'”, comenta.

Son los primeros días de setiembre. La azotea de este edificio en el centro de Córdoba parece estar a punto de inundarse. Visto desde aquí, el zócalo de la ciudad parece una gran carpa de circo: los maestros continúan en un paro indefinido desde hace semanas. En uno de los departamentos de la planta inferior, Rodolfo Iglesias ensaya diariamente con una compañía local. Ahora, deja el libreto por unos segundos y es crítico con su desempeño.

“He aprendido muchas cosas  y trabajamos todos para mejorar. A cada personaje debes tratar de encontrarle la conexión contigo mismo, las características que tú también debes tener para aportar y eso es muy difícil. No estoy seguro de lograrlo siempre”, sostiene Iglesias.

En su corta carrera, el actor recuerda cuando menos, 20 obras en las que ha participado, pero la cifra podría ser superior.

En su corta carrera, el actor recuerda cuando menos, 20 obras en las que ha participado, pero la cifra podría ser superior.

A sus 26 años, con actuaciones en más de 15 ciudades y una vida por delante, este actor dice que la mejor manera de encarar el futuro, es recordando que uno nunca termina de aprender.

“No soy un actor formado. Me falta muchísimo. Si como ser humano no dejas de aprender jamás, no dejas de crecer nunca… Yo creo que en una profesión como esta en la que todos los días aprendemos algo nuevo, son muy contados los casos en que puedes decir, ‘qué experimentado ese actor’. Me faltan muchísimos años”, agrega Rodolfo Iglesias y se arriesga a detallar su técnica: “tienes que concentrarte a tal punto que, el escenario debe tener cuatro paredes, como una cárcel, como un cajón en donde mirar al público solo sea en un pestañeo y  te exijas al máximo como profesional”, culmina.

5 thoughts on “PRISIONERO DEL ESCENARIO

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *