LUCHA SIN CUARTEL (O SIN CASETA)

El inicio del paro indefinido de los maestros del estado de Veracruz, México. 
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se jacta de ser la organización sindical más grande de America Latina con más de 1 millón y medio de miembros.  
¿Lograrán traer abajo la Reforma Educativa o es solo una prueba para medir su poder?

Texto original elaborado para diario El Mundo.

Córdoba, Veracruz


Hay un momento durante la madrugada en que los ojos están a punto de cerrarse, pero la orden que llega desde el cerebro no lo permite y dicta que los brazos levanten más alto la pancarta que llevan en manos: “No pagues. Toca el claxon. También es tu lucha”, justo cuando un trailer pasa y hace saltar con el sonido de su corneta a los maestros que dormitan abrigados junto a la caseta de cobro de peaje de Fortín.

Son las primeras 24 horas de un paro indefinido que iniciaron la tarde del miércoles en su busca de dar marcha atrás a la Reforma Educativa.

La temperatura ha descendido hasta los 17 grados a las 4 de la mañana de hoy jueves. Bajo la tenue luz de una de las casetas, la maestra ‘Carmen’, lee y relee un fajo de hojas incansablemente. Desde que llegaron aquí, quizás mucho antes, los maestros parecen no recordar sus apellidos, más que por recelo ante los medios de comunicación de que se filtren sus datos ante sus líderes que hoy desconocen, por el hecho de que la sola palabra ‘Maestro’ los vincule a todos por igual en la lucha que iniciaron.

Los maestros decidieron bloquear por completo algunas casetas de cobro de peaje. 

Los maestros decidieron bloquear por completo algunas casetas de cobro de peaje.

‘Carmen’ continúa su lectura, pero se detiene para aplaudir a otro camionero que celebra la protesta docente o el pase libre de la caseta con el sonido de su bocina que aturde.

“Esta es la ley de la Reforma Educativa. La leo porque muchos padres nos preguntan de qué se trata y no sabemos. Es difícil de entender, pero sabemos que no nos hará nada bien”, dice y es interrumpida por un joven maestro treintañero quien recomienda no hablar con la prensa.

Los rumores de una taquiza financiada por ajenos a este movimiento, se esfuman cuando aparecen tortitas miniatura y un café color de té. A un costado de la vía, bajo lonas azules y rojas, decenas de maestros descansan luego de la caminata que realizaron ayer desde distintos puntos de la zona hasta el parque 21 de Mayo y posteriormente hasta la caseta de Fortín.

Cerca de las 2 de la mañana, los maestros se percataron de que sí se estaba realizando el cobro electrónico a algunos camiones que transitaban puesto que, llevaban en el parabrisas una tarjeta IAVE, leída por una antena lectora ubicada a 4 metros de altura a la que no podían aislar tal como hicieron con los sensores laterales para abrir las plumas. Entonces, rápidamente, movieron sillas y bancos donde descansaban y “abrieron” la caseta donde no había controlador.

Los vehículos de carga pesada no tuvieron que pagar el peaje al liberarse una caseta sin controlador.

Los vehículos de carga pesada no tuvieron que pagar el peaje al liberarse una caseta sin controlador.

“Tenemos que buscar la manera de presionar al gobierno y creemos que así lo lograremos. No vamos a irnos hasta que nos digan que la reforma no va más”, dice uno de los maestros mientras mueve los conos de color naranja de alerta en carretera.

Algunas maestras, sentadas en sillas de plástico, colocan sus piernas sobre bancos para una mejor circulación de la sangre. Otra, extenuada, pies descalzos sobre el asfalto. Todos cabecean y cierran los ojos tan solo por segundos a lo largo de la madrugada.

“No nos oponemos a la reforma, pero debe darse de otro modo. Tengo alumnos que llegan a dormir al salón porque han caminado mucho para llegar a la escuela y otros que no comen nada desde que amanece hasta que regresan a su casa”, comenta una maestra llegada desde Orizaba y, nuevamente, es alejada por los voceros quienes agreden verbalmente el trabajo periodístico.

La fila de trailers es interminable al haberse reducido a un solo carril el paso por la caseta. Un maestro, abrigado por completo, repasa las noticias en un periódico de ayer. Un colega lo invita a acercarse a una de las carpas en donde, un preparado de licor, supone sobrellevar mejor la noche.

En la medida que amanece, los maestros se reúnen con sus voceros para conocer si hay alguna novedad.

En la medida que amanece, los maestros se reúnen con sus voceros para conocer si hay alguna novedad.

Cerca de las 5:30 de la mañana, los voceros empiezan a despertar al resto de compañeros con un megáfono en ambos lados de la ruta. “Compañeros, levántense, es hora de continuar”, hasta que se percata que un reportero hace fotos y reinicia el cántico de agresión al que deben tener derecho: “No somos 1; no somos 100. Prensa vendida, cuéntanos bien”.

Lo que los maestros apostados en la caseta de Fortín no recordaron, es que el medio de comunicación al que gritaron insultos toda la noche, es el único que los acompañó hasta el amanecer y que hoy publica la historia de las primeras 24 horas de su lucha.

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