Un ‘Barco por la Paz’ ancló en Villa el Salvador*

El Barco de la paz o Peace Boat, es un buque que transporta japoneses alrededor del mundo.
Es parte de una ONG que lleva mensaje de paz.
 

Las experiencias contadas por los "hibakusha" fueron muy crudas para el auditorio.

Peace Boat es una organización no gubernamental con sede central en Japón. Trabaja incansablemente para promover la paz, el respeto por los derechos humanos, la igualdad y cuidado por el medio ambiente en base a la organización de cruceros educativos. El barco por la paz, para sus 750 pasajeros, desarrolla programas que implican turismo responsable, proyectos de cooperación y campañas de sensibilización, así como también, intercambio cultural entre los niños, jóvenes y adultos en cada lugar al que llegan. Las actividades se desarrollan en cooperación con otras organizaciones comprometidas en la misma causa alrededor del mundo. En esta ocasión, viajan 9 sobrevivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

“Es posible tener esperanza, tener fe, vivir en paz”, es el mensaje que difunden estos 9 japoneses sobrevivientes que, hoy a mediados de febrero, visitan Villa el Salvador gracias a una coordinación con la asociación cultural Arena y Esteras. Los visitantes, casi todos de la tercera edad, son amables y sonrientes. Unos llevan gafas de sol y otros mascarillas faciales. Pero, finalmente, la totalidad de ellos, tienen miradas tiernas: prueba de la experiencia terrorífica y el mensaje de paz que brindan para que nunca, nunca jamás, vuelva a ocurrir en ninguna parte del mundo algo igual a lo que vivieron. “La idea es abolir el armamento nuclear”, explica Akira Kawasaki, Director del proyecto.

Los Hibakusha

Las personas que sobrevivieron a la explosión o sufrieron daños colaterales por estar expuestos a la radioactividad a su retorno a la ciudad, reciben el nombre de Hibakusha que, en español sería algo como ‘persona bombardeada’. Las consecuencias de las bombas atómicas no fueron sólo instantáneas, sino, a través de las generaciones que siguieron: las malformaciones, mutaciones en los niños recién nacidos y el cáncer en mucha gente son el claro ejemplo de lo que no estuvo previsto en los planes de rendición obligada.

La primera bomba nuclear arrojada dejó un saldo de 85 mil muertos en el acto. Días después la cifra ascendió a 140 mil. La segunda, arrojada poco después, produjo la muerte de 120 mil personas y 70 mil heridos.

Testimonios

Casi entre lágrimas que ya no posee, un sobreviviente cuenta a la gente que se ha reunido en el auditorio del mercado Unión Progreso en Villa el Salvador, lo que él vivió: “Yo veía cómo se desgarraba la piel del brazo de mi hermana menor. Por suerte mi madre solo estaba herida levemente.” Su mirada se halla perdida cuando habla. Se agita y espera que traduzcan sus palabras. Tiemblan sus manos al sostener el papel donde lleva anotadas algunas ideas. “El reloj se detuvo, todo se detuvo. Una luz muy fuerte nos iluminó y nos quemó.” La  Dr. Kathleen Sullivan, afirma que “no poseemos la imaginación para ver el infierno que esta gente pasó en esos dos días”. Lo dice, al hallarse involucrada con el mensaje de los Hibakusha desde hace más de 25 años.

Dentro del auditorio se ha acondicionado una exposición fotográfica para que los pobladores, de uno de los distritos limeños que fue más azotado en la época del terrorismo, puedan ver, aprender y aborrecer cualquier acto relacionado a la crueldad humana. La gente, con algo de temor o vergüenza innecesaria, mira de lejos el local lleno de banderolas llamativas y entra lentamente. Luego comentan la hazaña: “es bueno difundir todo esto. No se deben olvidar estas cosas”, dice Marcelo Fierro, un gentil señor que reside en Villa el Salvador desde 1981. Participantes de este mismo encuentro son la Asociación de Desplazados Tarinakuy, Casa Alternativa Joven, el Comité Cívico Para que no se Repita-Lima Sur, Programa Especial del Adulto Mayor Los Martincitos y  la Red Joven Sur.

Varias organizaciones locales se reunieron con los pasajeros del Peace Boat.

 Además de los 9 sobrevivientes, se encuentran alojados en la casa de la asociación cultural Arena y Esteras, 40 jóvenes activistas de Peace Boat. Ellos, conjuntamente con los miembro de la asociación van realizando dinámicas de conocimiento e integración, talleres de cultura peruana (música, danza y circo comunitario) y de cultura japonesa (origami, caligrafía, kimono y danza), así como presentaciones de teatro para la población: “utilizamos el arte como estrategia para promover una cultura de paz y transformación social”, explica la directora de Arena y Esteras, Ana Sofía Pinedo Toguchi.

*Texto original publicado en la edición de febrero de la revista peruana Justo Medio.

2 thoughts on “Un ‘Barco por la Paz’ ancló en Villa el Salvador*

  • I just want to say I am just new to blogs and certainly enjoyed this website. Most likely I’m going to bookmark your blog post . You actually come with remarkable stories. Bless you for revealing your webpage.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *