Una Paloma en el mar: nuestra nueva subcampeona mundial*

Sin mucho apoyo por parte del Estado  y con un solo patrocinador, Paloma Noceda ha logrado poner en alto el nombre del Perú siendo subcampeona mundial en el deporte de motos acuáticas.  A toda esa interminable lista de mujeres  —que no se cansan de sacar cara por el país— se ha sumado Paloma Noceda luego de varios años de experiencia sobre su moto acuática, llenándonos de orgullo y envidia sana. Ella nos abre la puerta de su hogar en Lima y nos sorprende con cada una de las anécdotas y golpes que ha sufrido para llegar a donde está.


 
 

Entrevista: Noviembre 02 de 2010

 
 


—Sería increíble. Pero, si  el IPD me exige ser campeona mundial para que me den los Laureles Deportivos, perfecto, yo sé que lo puedo hacer. Estoy en el nivel pero necesito el apoyo…

Paloma Noceda ya no es la niñita atrevida y aguerrida que llegaba todos los lunes al colegio llena de moretones luego de un fin de semana de puro motocross. Ahora, cuando se sienta en alguna de esas motos lineales, prefiere tan solo pasear. Ha cumplido 30 este año.  Desde los 16, anda sobre una moto acuática y ha recibido desde endemoniadas y maliciosas miradas machistas hasta sinceras felicitaciones llenas de estima por sus logros. Ella entró al mar con su moto sabiendo que el deporte era considerado de hombres y para hombres pero nadie la pudo detener. Entrenó con dedicación como una adolescente que se encapricha hasta afirmar su respeto profesional sobre el mar. Ya la habían aceptado. Cuando se enteraban que una mujer corría contra ellos y les iba ganando, la miraban y sonreían, ah, es Paloma pues. Así, quedó lista para ser la única representante de su género en todo este tiempo. Paloma Noceda Chiang.

—Aquí, en el Perú, el deporte era súper familiar. Con la misma moto corría el papá, la hija o todos los hermanos. Pero en 1999, la categoría femenina casi desapareció por completo —dice Paloma, con una voz que esconde una leve pena o nostalgia al ver a las chicas más limitadas ahora.

¿Por qué si el surf fue considerado un deporte de élites y, ahora, es común ver a personas de toda clase social, sorteando los ritmos de las olas marinas, no podría ocurrir lo mismo con la moto acuática? Paloma tiene las respuestas claras. Lamentablemente, es difícil que pase ello con la moto acuática por diversos factores: el equipo costoso, las ganas y dedicación al entrenamiento y la fuerza y potencia de la persona tiene que ser demasiada. Sobre todo, lo último:

—Ahora, manejas una moto de cuatro tiempos. No es tan chúcara como las de antes, de dos tiempos, pero pesa media tonelada en total. Entonces, estás manejando una lancha. Si la moto se voltea, ¿te imaginas voltear tremendo peso?

Paloma Noceda es simpática, alta y de pelo ensortijado. Tiene una voz amigable que lleva dentro el tono innegable de quien habla con experiencia en la vida. Le gusta conversar mucho. Es delgada y bronceada. Parte de su currículum son los “puntos de quiebre” que la diferencian del resto: ha participado en campeonatos mundiales desde los 17 años; obtuvo el puesto 15 de 40 en su primera participación y, en la segunda oportunidad, subió hasta el tercer lugar;  ha viajado con la suya a cada evento a donde era invitada; participó con motos prestadas o alquiladas cuando los participantes llevan 3 ó 4 motos; se casó; dio a luz a la bella Valentina; ha ganado cuanto campeonato peruano se le ha puesto en frente; ha sentido cómo, en el 2009, una moto rival le pasó encima de su cabeza en un aparatoso accidente y, este año, tuvo que esperar un largo rato a los mecánicos rivales que inspeccionaban e intentaban buscarle la trampa a la moto alquilada con la que ganó el subcampeonato. Al fondo, sobre el podio, Noceda esperaba, indignada y sorprendida a la vez, abrazando sus trofeos con fuerza en el segundo lugar, mientras por el otro lado la número cuatro, incrédula y desconfiada, aguardaba la descalificación de la peruana. Ahora sonríe recordando la escena. No es fácil intentar vivir del deporte.

—Me tendrían que pagar, mínimo, mi sueldo del año para yo poder dejar mi trabajo y dedicarme al deporte —responde con algo de sarcasmo al saber que el sueño profundo e ínfimo que tienen los deportistas de vivir para ello, en su caso, no aplica.

La Ingeniera Industrial, Paloma Noceda, se ha dado el lujo de hacer una maestría en Inglaterra y estar culminando otra más en Agronegocios en una universidad limeña. Su vida es más ajetreada que antes. Despierta a las 05.00 todos los días. Sale a hacer ejercicios o ir al gimnasio a las 05.30. A las 07.00 regresa a casa. A veces, Valentina ya está despierta. Se alistan y la deja en el nido. A las 09.00 tiene que estar entrando a la imprenta donde trabaja. Cuando puede, viaja en total unos 35 minutos para regresar a almorzar dejando un beso a la bebe y a Arturo, su esposo, y regresa presurosa a las labores. Trabaja sin parar hasta las 19.00 que aparece en casa a ser mamá a tiempo completo. Luego que Valentina va a la cama, se pone a estudiar la Maestría con Arturo (esposo hace 4 años y mejor amigo hace 14). Paloma no puede con su genio. Cuando le da su arranque y se apodera de ella la deportista, no regresa a almorzar pero va a la playa durante ese tiempo para probar o setear la moto. Paloma no se detendrá hasta alcanzar el título mundial. Cuando ve a las pocas chicas que aparecen es como la profe.

—A las chicas de ahora, solo les digo que tienen que correr con los hombres. Es la mejor forma de competir.

Ya casi son las 23.00 horas. Hoy, Paloma Noceda no ha estudiado nada de su Maestría. Mañana debe madrugar. Es hora de retirarnos. Volveremos en octubre del otro año, a su regreso de Arizona, para la entrevista a la peruana campeona mundial. Ella se despide de nosotros con la gentileza y nobleza que la caracterizan. Éxitos Paloma.

*Texto original publicado en la edición marzo de 2011 de la revista peruana Justo Medio.

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