Desde la ventana de mi cuarto te imaginé saludando a mi padre

*De atrás para adelante.
Un cuento escrito con titulo y previos sin tener aún el cuento mismo.
No el primero pero sí -por lo vivido-el más temido.
Improvisemos.

 

He dejado de escribir unos días ya que posiblemente te llevaste contigo mi magia. Magia mía o nuestra. Nuestra, más bien, creo. Hoy te vi muy temprano para tu gusto. Hoy ya no eras quien solías ser. Eras algo distinto, eras como carcasa. Lo siento, lo eras. Recibí un berrinche al devolverme las cosas que te di. Si claro, peluches, rosas, girasoles, todo. Un caliente vino tinto que de ‘recuerdo’ dices guardar en tu bolso. Una cerveza tal vez.

Yo aún estoy sentado aquí imaginando como hubiera sido si en verdad hubieras aparecido.

He preferido callar todo lo que tenía por decirte. He preferido hacerlo y mirar a otro lado mientras me recriminabas que mis días ya no te han sido informados. Mientras me preguntabas si ya estaba aburrido. Aburrido quedé de ser tu juguete, pude decirte. Si es cierto lo que la gente dice, no seré entonces, un juguete más de tu colección. Pero por lo que te conocí o imaginé, creo que soy el primero. Esto es lo que pudo haber sido, lo que nunca será.

Luego que me contaste quien eras en realidad, aquel jueves ilusorio por la noche, no he tenido los cojones para refutar-te o pretender una contraparte. Con mis manos llenas de mis/tuyas cosas, yo te entrego por lo bajo, mis ganas de ganar. De ganarte. De lucharte.

Cumpliré el pedido. El pedido que se agota al cumplirse la semana. Cuando solucionarías las cosas.

Mejor bajo a ayudar en el almuerzo para la no/depresión. Mejor te dejo aquí Lau, donde siempre te permitiré vivir.

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