…Nuestra alma que nos dejó en el alcohol al escapar…

  *Ya hubiera querido así este día.
*Ayer fue perfecto y aunque debí haber escrito algo, hoy me animo.
Hoy te dejo que me sigas haciendo los días perfectos.
Gracias

 

Son las tres y quince de la mañana. Hace un buen rato te deje en casa. Estoy sentado aquí no por que te deba un texto (y es que en realidad te debo demasiados) sino, más bien por que quiero ver que es lo estúpido que puedo escribir entre alcohol y sueño. Eso no es cualquier cosa eh.

Hoy tenía la esperanza de que me vengas viendo para –almenos-conversar de cualquier tontera. De cualquier cosa que te haya sucedido en las dos horas que no te veo habitualmente. Dios quiso que esa esperanza no sea solo eso. Lo convirtió en realidad.

Un cariño al tobillo me pedía ella, entre ese tobillo y el otro lado yo prefería un Te Quiero, cuando menos. No tuve ni eso, ni tan fácilmente accedí a hacer mío ese tobillo. Esta bien, se que ya te diste cuenta que apenas me pides algo, lo hago mas rápido que inmediato. Hoy ya, siendo las tres y veinte, se que dentro de pocas horas aparecerá alguien cercano a mi, a hablar contigo. Él, me parece, ya sabe lo que siento por ti. Desde luego, no te lo hará saber, es entendible que te diga todo oblicuamente.

Son miles de ideas que se me pasaban por la mente mientras venía caminando de tu casa. Miles, lo juro. Caminando, lo juro. Fue interesante caminar en sandalias, con frio y calor. Frio de como me despediste. Calor de anhelos y pensamientos. No sabes cuan cruel resulta esto. Aun así, no pretendo hacértelo saber, ya me di cuenta que mientras más te lo hago saber, sumamente cruda puedes ser, diciéndome, que no te busque más entonces.

Al igual que tú, dejo más de doce meses por encontrar una nueva formula. Se que esto no te importa mucho, se que tal vez aunque lo leas, no te llenará mucho. ¿Sabes? Hasta ahora nose cuando te daré esta dirección.

Los ojos se me cierran a las tres y veintiséis. Búscate dentro de ese atlántico de dolor que dentro de mí, nace y germina día a día. Hoy no se me olvida aquellas noches en que me decías que me querías, cuando lejos de Trujillo andábamos. Hoy más que nunca, tal vez por el alcohol, desearía que cerca  a mi, me dijeras una fecha de cuando acabará este martirio y dejarás que te haga feliz.

Mejor aun, acércate y deja que te de un beso. Mi cómplice improvisado hoy, hace unas horas, no fue el mejor pero sé que mañana me dirá que siga atrás tuyo.

Tres con treinta y un minutos, prefiriendo cambiar de música. Es ésta, la tercera vez que te digo que odio tu estulto consideramiento con mi persona. Mejor acércate, que agacharé mi cabeza para que la acaricies y despeines. Mejor ponme nervioso mientras me abrazas por atras cuando manejo o me tomas de la mano cuando juegas con Bulo.

No está una porquería lo que acabo de escribir? Todo está una porquería y si no fuera por qué tengo mucho que contarte, lo borraría.

Gracias por qué sin dejarme ser tu hombro, lo eres tú el mío, sin saberlo también. Posiblemente hoy, te doy la dirección. Veamos lo que hablas hoy con…‘cercano’ mío.

Tres  y treinta y seis. No me que nada más que irme a dormir, esperando la llamada que me prometiste.

Un beso en tu frente y en unas horas te llevare un chocolate para empezar otro gran día perfecto.

*Quiero seguir soñando días así. Ójala ya aparezcas enserio.

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