Mea culpa para hacerle frente al narcoterrorismo

*Breve analisis sobre el narcoterrorismo.

UNIFICAR ACCIONES EN UN ENGRANAJE 

Por: Fabricio E. Cerna Salazar

Los últimos hechos de atentados ocurridos en la Selva de nuestro país, hacen pensar o ponen en evidencia que algo está ocurriendo o tal vez, no estaría bien, en los planes y formas de política de la lucha que se viene dando contra la subversión. No solo en el plano de lucha contra el terrorismo o narcotráfico por parte de la Policía o las Fuerzas Armadas, sino a la vez en el juzgamiento de terroristas o en el apoyo y participación de los organismos de desarrollo y alternativas de solución en las zonas del conflicto. Para tener un concepto más amplio de lo que viene sucediendo se consultó a diversos especialistas en el tema que nos ayudarían a formar una idea más clara de lo que ocurre. En relación al trabajo que se viene haciendo sobre el narcoterrorismo en la parte de las zonas inhóspitas del  Valle del Rio Ene y Apurímac (VRAE) las respuestas fueron en su mayoría casi similares.

Refiere el Psicólogo-experto en temas de trabajos comunitario en la zona del VRAE y  temas de las Fuerzas Armadas-Rolando Salazar, que el trabajo que se viene haciendo en la zona es mínimo e impreciso a pesar que lo mostrado en los medios de comunicación haga pensar lo contrario. Explica que existen zonas liberadas donde el Estado no aparece, no llega. Como ejemplo cita dos pueblos de dicha zona e ilustra el gran abandono en el cual se encuentran estos y el peligro que corren al estar aislados del control oficial contrasubversivo. “Con toda certeza, zonas liberadas existen. El Estado no llega a la zona […] no hay comisaria en Yochegua, no hay puesto militar, es decir, no hay quien ponga orden en esa ciudad. El Monzón es otra ciudad liberada. No hay comisaria en el Mozón. Hay dos colegios en el Monzón, a los profesores, el narcotráfico les paga para que dicten sus clases. Son los profesores mejores pagados del país […] les pagan para que se queden y no vayan a la ciudad por que pueden filtrar información. Les pagan por que en buena cuenta estos, son profesores de hijos de narcotraficantes” acotó, el también consultor del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO).

En el campo judicial la más fuerte lucha contra la subversión se dio durante los primeros años de este siglo. Los años del 2000 al 2003 donde se ejecutó un trabajo arduo al agilizar los procesos para altos mandos de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. De un tiempo a esta parte el nivel comparativo con aquellos años, hace ver a las salas de terrorismo mucho más escazas de trabajo al producirse mínimos hechos o tal vez menos acusaciones formales contra los supuestos autores de estos actos terroristas, según precisó la Magistrada Milusca Cano del Cuarto Juzgado de Terrorismo. Agregó además que “la carga procesal en la Sala Penal Nacional del Poder Judicial es mínima debido a la ausencia de nuevas investigaciones que ingresen al ámbito jurídico […]  se producen una serie de hechos, quizás no en la magnitud que antes se producían, pero de todas maneras de vez en cuando se producen acciones pero esas acciones no reflejan de inmediato investigaciones policiales ni procesos” agregó la magistrada.

Según el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO) es lamentable la falta de participación que otorga el Estado a organizaciones de desarrollo en las zonas donde se esta dando el conflicto. Es lamentable según Eduardo Toche Medrano -historiador e investigador político y social– que en el caso de DESCO no se pueda dar una opinión fidedigna del tema debido a la poca o nula participación que tiene en estos casos ya que no le han sido otorgadas, ni tienen, líneas de trabajo en estos mismos. Por parte del Gobierno, no existe una política contrasubversiva que en la práctica incluya a estas organizaciones de desarrollo, “estas son pues unas políticas públicas” refirió el historiador en referencia a que DESCO no es tomada en cuenta por ser políticas únicamente de seguridad.

En consulta con uno de los miembros de la Unidad de Investigación del diario El Comercio, refirió datos importantes que habían llegado hacia ellos y que darían cuenta de la gravedad del asunto y que el Estado dejó pasar, sin preocuparse. En relación con aquellas dos facciones que existen aun de Sendero en la selva que son la mayoritaria llamada “Acuerdistas” y “Proseguir”, esta ultima a mando del camarada Raúl Alipio, el experimentado periodista dijo: “Resulta curioso que ambas facciones de Sendero se mantengan en lugares donde existe narcotráfico. En las dos cuencas donde más producción de hoja de coca, pasta básica y cocaína existe en el país, también Sendero se ha hecho endémico.” Pablo O’brien Cuadros, periodista en consulta, explicó que hubo un tiempo en el cual se debieron analizar esos hechos y las vinculaciones entre Sendero y el narcotráfico, lo que hoy llamamos ‘narcoterroristas’. Agregó además que, “[…] habría habido una vinculación cada vez mayor, por datos de inteligencia, etc., se conoce que lo que ha ocurrido con Sendero en realidad es que con el paso del tiempo se ha venido “cartelizando” […] se ha convertido en un cartel de la droga más, que maneja no solamente rutas, no solamente cobra cupos, si no que a su vez produce cocaína” concluyó.

Las versiones evidencian una falta de compromiso de parte del Estado por unificar en un solo engranaje a todos los actores relacionados con la lucha contra el terrorismo y narcotráfico. ¿Hasta cuando el pueblo tendrá que esperar por una estrategia de lucha unificada contra el narcoterrorismo?

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